Entonces llega un punto en el que no sabes que hacer. Estás
a punto de lograr lo que tanto has querido, lo que has anhelado durante tanto
tiempo; pero a la vez algo intenta frenarte, recuerdos, historias, momentos. Es
ahí cuando pierdes un poquito de tu cordura y decides dejarte llevar, dices: “yo
controlo”. Mentira, terminas igual o peor que antes, terminas enterrada en tus
propias ilusiones, en tus propias mentiras que te decías a ti misma con tal de
seguir por el mal camino, luchando por lo perdido; y lo peor de todo, es que
aun sabiendo que son simples mentiras inventadas por ti, te las crees.
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