miércoles, 21 de mayo de 2014

Ausencia.

Te regalaría un bote con arena de una playa de Madagascar, una moneda de la suerte y una sonrisa cada mañana... Levantarnos temprano comiéndonos a besos, prepararlo todo y compartir desayunos con olor a pan tostado... Que vengas aquí y te duermas en mis brazos, y yo me quedo toda la noche mirándote... Y es que hace un tiempo comprendí que la felicidad es la ausencia del miedo y últimamente, yo ya no tengo miedo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario