Esa sensación de vacío, de angustia, de nostalgia. Esa sensación cuando estás en un sitio que lo único que hace es recordarte lo que ya no tienes. Que hace que añores momentos de tu pasado. Esos sitios que intentas evitar, pero es imposible, son tu día a día. Paseas por los pasillos entre clase y clase, e instintivamente le buscas con la mirada aun sabiendo que ya no está. Estás dormida en tu cama y miras hacia el hueco que queda con la esperanza de que algún día regrese y vuelva a estar allí a tu lado.
Y es que todos esos fantasmas del pasado te persiguen y te hacen el día a día un poquito más amargo. Piensas que la única solución es huir, escapar de ese lugar, irte lejos empezar de cero una vida totalmente nueva. Pero sabes que cuando lo hagas, ya no habrá vueltas atrás, cuando tomas una decisión no hay retorno. Y es que muchas veces no te das cuentas de lo que tienes, hasta que lo pierdes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario